UN NUEVO Y MEJOR CAMINO Hebreos 8 6
UN NUEVO Y MEJOR CAMINO Hebreos. 8: 6 -7 Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo.
Si el nuevo pacto no fuera más que el antiguo pacto expresado en otras palabras, ¿por qué lo habría dado Dios? Si fuera lo mismo que el primero, habría sido innecesario. El antiguo pacto, con todas sus reglas y normas, tiene algunas semejanzas con el nuevo; pero también tiene importantes diferencias,
LOS TÉRMINOS «LEY» Y «PACTO» En el Nuevo Testamento, el término «ley» se usa para referirse a cualquiera de los mandamientos que Dios dio por medio de Moisés a la nación de Israel. En el Sermón del Monte, Jesús habló de la ley Mateo. 5: 17. No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.
Después pasó a citar dos de los Diez Mandamientos: «No matarás» y «No cometerás adulterio» Mateo. 5: 21, 27. También mencionó la «carta» de divorcio, el falso juramento, el cumplir juramentos, la venganza «ojo por ojo, y diente por diente» , y el amor al prójimo Mateo. 5: 31, 33, 38, 43. Cuando Pablo citó la ley ( «No codiciarás» ; Romanos. 7: 7. se estaba refiriendo, obviamente, a los Diez Mandamientos.
Romanos. 7: 7 ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. Santiago también dio a conocer que estaba incluyendo los Diez Mandamientos cuando usó la palabra «ley» Santiago. 2: 10– 11 Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. 11. Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley.
Cuando el Nuevo Testamento se refiere al «primero» o «antiguo» pacto, siempre están incluidos los Diez Mandamientos. Al considerar los dos pactos, el autor de Hebreos hizo la siguiente aseveración acerca del pacto que Jesús ha mediado: «Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas» Hebreos. 8: 6.
UN MEJOR PACTO El primer pacto regulaba actos que podían ser juzgados Levítico. 19: 15 No harás injusticia en el juicio, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al grande; con justicia juzgarás a tu prójimo. ) y castigados por la comunidad Números. 15: 30– 31 Mas la persona que hiciere algo con soberbia, así el natural como el extranjero, ultraja a Jehová; esa persona será cortada de en medio de su pueblo. Por cuanto tuvo en poco la palabra de Jehová, y menospreció su mandamiento, enteramente será cortada esa persona; su iniquidad caerá sobre ella. ).
El segundo regula aquellas actitudes del corazón que afectan cómo nos conducimos en nuestra relación con Dios y con los demás. Mateo. 7: 1 No juzguéis, para que no seáis juzgados. El primero era débil en cuanto a lo que podía y no podía hacer por el pecador. El segundo puede hacer todo lo que es necesario por el poder de Jesús.
UN MEJOR PROPÓSITO ¿Dio Dios un pacto con defecto? Hebreos. 8: 7 Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. La ley fue dada como una norma para que sirviera de elemento disuasivo del pecado. «Fue añadida a causa de las transgresiones» Gálatas. 3: 19.
Como norma, la ley exigía obediencia total, no permitía una sola violación de ella Gálatas. 3: 10; Santiago. 2: 10). No podemos salvarnos por las buenas obras; necesitamos un Salvador. Nadie debería insistir en que puede salvarse por su cuenta, sin necesidad de Jesús, pues Dios ha demostrado concluyentemente —por medio de Israel— que aun personas en las mejores circunstancias, son pecadoras y necesitan la ayuda de Jesús para hacerlas justas.
UN MEJOR MÉTODO La ley y el nuevo pacto difieren en la forma como proporcionan justicia. El primer pacto recalcaba leyes que regulaban las acciones de los hombres, mientras que el segundo trata principalmente las cualidades del espíritu que dominan la carne.
El primer pacto se centraba en lo negativo, y le daba poca atención a lo positivo; el segundo pacto se centra en lo positivo, pero nos dice que no hagamos lo malo. MEJORES PROMESAS El segundo pacto es mejor que el primero porque sus promesas son mejores que las que se dan en este. Hebreos. 8: 6 Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.
Dios no prometió a los israelitas que la obediencia sería galardonada con salvación eterna Hebreos. 5: 9 y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen; ) en los cielos I Pedro. 1: 3– 4 para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros En el antiguo pacto no se hace mención alguna de un cuerpo transformado y resucitado, que será semejante a Dios Filipenses. 3: 21; I Juan. 3: 2.
El pacto que Dios hizo con Israel no prometía la vida eterna, ni el cielo. El nuevo pacto es diferente y mejor. Fue establecido sobre mejores promesas Hebreos. 8: 6.
CONCLUSIÓN Dios ha usado diferentes pactos para tratar con diferentes personas. El pacto que dio a Israel por medio de Moisés, es inferior al que dio por medio de Jesús. En la era cristiana, tenemos un mejor pacto, que se ha establecido sobre mejores promesas.
Además, ha proporcionado -Un mejor Legislador. Hebreos. 3: 3. -Un mejor Mediador. Hebreos. 12: 24. -Una mejor esperanza. Hebreos. 7: 19. -Un mejor sacerdocio. Hebreos. 7: 21– 24. -Un mejor sacrificio. Hebreos. 9: 23. -Una mejor posesión. Hebreos. 10: 34; 11: 16. -Una mejor herencia. I Pedro. 1: 3– 4.
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