Peter Paul Rubens fue un pintor flamenco Naci
Peter Paul Rubens fue un pintor flamenco. Nació Siegen, actual Alemania, 1577 y murió en Amberes, actual Bélgica, 1640. Fue la gran figura del Barroco en la Europa septentrional. Las fuentes lo recuerdan como un gran humanista, un idealista clarividente, hombre reservado y honesto.
Hijo de Jan Rubens, abogado y funcionario municipal en Amberes. Tras convertirse del catolicismo al calvinismo, Jan dejó Flandes junto a su familia debido a la persecución a los protestantes. Su padre fue consejero de la princesa Ana de Sajonia, esposa del príncipe Guillermo de Orange. A la muerte de Jan en 1587, su madre regresa con sus hijos a Amberes, donde volvieron a convertirse al catolicismo.
Cursó estudios en la Escuela Católica de los jesuitas de Colonia y acudió a la Escuela Latina de Rombant Verdonk, donde se educó en la cultura clásica griega y romana. Ejecutó gran número de obras en respuesta a la multitud de encargos que recibía. Fue el pintor favorito del rey Felipe IV de España que le encargó decenas de obras para decorar sus palacios y fue el mayor comprador en la almoneda de los bienes del artista que se realizó tras su fallecimiento.
En su faceta de retratista, Rubens se inclinó por la idealización de los rostros y la magnificencia de las actitudes; además de personajes importantes. También retrató en obras encantadoras a sus dos esposas, Isabel Brandt a quien retrató en varias de sus obras y con la que tuvo tres hijos. Murió en 1626.
Cuatro años más tarde, en 1630, Rubens contrajo nuevas nupcias con Helena Fourment, a quien conocía desde niña. Ella tenía 16 años y él 53. También posó como modelo de varios cuadros de tema mitológico, religioso o familiar. Tuvieron cinco hijos.
Dominaba diversas lenguas, incluido el latín, y llegó a ejercer como diplomático entre distintas cortes europeas. Fue además ennoblecido tanto por Felipe IV de España como por Carlos I de Inglaterra (Imagen).
Produjo también cartones para tapices, con grandes ciclos como el Triunfo de la Eucaristía destinadas a exaltar el sacramento de la Eucaristía y la fe católica frente a la herejía, en el contexto de la Europa posterior a la Reforma protestante. Fueron concebidos como modelos a pequeña escala para la confección de tapices monumentales, destinados a decorar el convento de las Descalzas Reales de Madrid durante festividades solemnes, como el Corpus Christi.
Este proyecto decorativo fue encargado en torno a los años 1622 -1625 por la infanta Isabel Clara Eugenia, hija del rey Felipe II de España y gobernadora de los Países Bajos. Los tapices, sobre los modelos de Rubens, fueron tejidos en Bruselas en el taller de Jan II Raes entre 1627 -1632, y enviados a la Corte española.
La caída del maná en el desierto La escena refleja la recogida del maná que tenía lugar el sexto día de la semana. La presencia de personajes de ambos sexos y diferentes edades que indicaba que el maná adoptaba diferentes sabores dependiendo de quien lo tomaba, miel para los niños, aceitunas para los jóvenes y pan para los más ancianos.
El profeta Elías confortado por el ángel El profeta Elías es confortado por un ángel en su huida desesperada hacia el desierto, perseguido por la reina Jezabel. Este relato constituye una de las prefiguraciones eucarísticas, donde la copa de agua, presentada como un cáliz, y la hogaza de pan evocan la futura instauración del sacramento de la Eucaristía.
El encuentro de Abraham y Melquisedec Los teólogos consideraban a Melquisedec una prefiguración de Cristo y conceptuaban sus ofrendas como un antecedente de la Santa Cena y de la institución de la Eucaristía.
Los cuatro evangelistas caminando en un paisaje al aire libre, acompañado cada uno por sus símbolos alude a su papel como autores del relato de la Última Cena, momento de la instauración de la Eucaristía.
La Sabiduría inspirada por el Espíritu Santo La Sabiduría es representada como una mujer joven sentada que, dedicada a la escritura, recibe la inspiración de Espíritu Santo en forma de paloma. Sobre un pequeño muro, un ángel sostiene un tintero con varias plumas, asistiendo a la Sabiduría en su tarea.
Alegoría de la Caridad iluminando al mundo La Caridad, es representada como una mujer, sentada sobre una roca, que cuida de tres niños. Alimenta espiritualmente a los fieles a través de los sacramentos. En su mano derecha, la mujer sostiene una antorcha encendida, símbolo de su amor maternal y protector.
La sucesión de los papas En el paño XVIII de la serie una anciana, acompañada por tres niños, aparece sentada sobre una roca en un paraje al aire libre. En sus manos sostiene un cordón en el que se suceden varias medallas con retratos de pontífices.
El cordón esta ornamentado al menos por diecinueve medallones, especie de camafeos con bustos de papas en relieve hace referencia al tema de la successio papalis… …la continuidad de la sucesión de los papas desde San Pedro, sin interrupción alguna a lo largo de los siglos, idea que fue empleada por la Contrarreforma para defender que la Iglesia Católica era la única verdadera.
Las jerarquías eclesiásticas en adoración Siete personajes masculinos se agrupan en actitud orante elevando su mirada hacia dos ángeles situados en la parte superior del tapiz. Representan los diferentes rangos dentro de la Iglesia.
Las jerarquías civiles en adoración Aparece un grupo de personajes de la familia de los Habsburgo, representantes del poder civil del momento, adorando la Sagrada Forma como defensores del sacramento de la Eucaristía. Junto a ellos Isabel Clara Eugenia a quien se debe el encargo de esta serie.
Los defensores de la Eucaristía En esta procesión, Santa Clara de Asís tiene la custodia. Junto a ella está Santo Tomás de Aquino y San Norberto, los cuatro grandes doctores de la Iglesia, los San Ambrosio, San Jerónimo, San Agustín y San Gregorio Magno
Dos ángeles se esfuerzan en disponer el tapiz fingido, empleando una guirnalda de frutas, entre dos columnas que combinan el estilo dórico y el toscano, presentando el fuste fajado y estriado. En la parte central, una cabeza de ángel flanqueada por dos trompetas, que simboliza la amplia difusión de los textos escritos por inspiración divina. A las escrituras hacen referencia los objetos dispuestos en el zócalo: una lámpara, libros abiertos, un tintero y plumas.
La victoria de la Verdad sobre la Herejía La alegoría de la Verdad guiada por el Tiempo, señala las palabras: Hoc est corpus meum (éste es mi cuerpo), que se pronuncian en la misa cuando, de acuerdo con la doctrina católica, el pan es milagrosamente transformado en la carne de Cristo.
El dragón que pisotean es el símbolo del mal. Los enemigos del verdadero credo huyen ante el avance de la Verdad. La victoria de la Verdad es tan inevitable como el resultado de la lucha que tiene lugar en primer término entre un zorro astuto pero herido (utilizado por san Agustín, san Jerónimo y fuentes posteriores como símbolo de la herejía) y el noble y poderoso león
Victoria de la Eucaristía sobre los sacrificios paganos En este cuadro un ángel irrumpe durante la celebración de un sacrificio pagano en un templo romano portando el cáliz de la Eucaristía.
Triunfo de la Fe La personificación de la Fe católica lleva en su mano derecha el cáliz y la hostia consagrada; en el aire los ángeles portan los emblemas de la Pasión.
Detrás del carro tirado por ángeles encontramos encadenados los cautivos de la Fe: la Ciencia, portando un astrolabio; la Filosofía, con los rasgos de Sócrates; la Naturaleza, con numerosos senos; la Poesía, coronada de laurel; y un pagano de regiones exóticas.
El Triunfo de la Iglesia La Iglesia es representada por una mujer vestida con indumentaria pontificia que porta en sus manos un ostensorio con la Sagrada Forma, al tiempo que un ángel la corona con la tiara papal.
Va sentada en una cuadriga tirada por caballos blancos, cuyas riendas sostiene un pequeño ángel, el amor divino, sentado en la parte delantera del carro, guiado por el Espíritu Santo en forma de paloma. A su paso arrasa a sus enemigos y dirige a la Ignorancia y a la Ceguera hacia la luz. Junto a los caballos camina un grupo de cuatro mujeres identificadas por algunos autores como las cuatro virtudes cardinales.
Arrasados por las ruedas del carro se encuentran tres figuras que representan la Ira, como un hombre tendido bajo las ruedas delanteras, mostrando un rostro rudo y una tea encendida. A su lado la Discordia, atrapada entre las dos ruedas y personificada en un hombre con la cabeza cubierta de serpientes y, bajo las ruedas traseras, el Odio dando muestras de dolor y echando espuma por la boca.
En la parte inferior del paño, ocupando la parte central, se encuentra el globo terráqueo rodeado por el ouróboros, una serpiente que se muerde la cola simbolizando la eternidad. Sobre el orbe descansan un timón, una palma y una rama de roble, Símbolos del buen gobierno, la victoria y la fortaleza.
El triunfo del Amor Divino una mujer que representa el Amor Divino se halla de pie en un carro triunfal. Está rodeada de ángeles niños. Uno de los ángeles trata de quemar dos serpientes entrelazadas, que probablemente simbolizan el pecado. El luminoso ámbito es reflejo del amor de Cristo, comunicado por el misterio de la Eucaristía.
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