PECADO JUSTICIA Y JUICIO Un estudio sobre la
PECADO, JUSTICIA Y JUICIO Un estudio sobre la justicia divina y la humana José V. Giner
INTRODUCCIÓN 1. Símbolo de la justicia humana: Una mujer con los ojos vendados sosteniendo una balanza en su mano y una espada en la otra. 2. Balanza: Juicio, el peso de la vida de los que son juzgados, equidad, equilibrio. 3. Ojos tapados: El juez no es ciego, pero debe ser imparcial en su juicio, juicio que no debe ser alterado por la presión política, ideológica, religiosa o cualquier otra. 4. 1. 2. Espada: La ley y ésta debe ser observada siempre y debe ser descargada con fuerza sobre quien trate de desequilibrar la balanza. No se debe tener en cuenta la particularidad del individuo: Joven o viejo, rico o pobre, blanco o negro, culto o inculto, hombre o mujer, sano o enfermo. 3. 5. eran 4. Mitología griega, Temis, en griego Themis, significaba “la ley de la naturaleza”. Los jueces a menudo llamados themistopoloi, ‘sirvientes de Temis’. • Temis era la encarnación del orden divino, las leyes y las costumbres. Presidía la correcta relación entre hombre y mujer, la base de la familia legítima y ordenada. 7. El mito dice que vivió en la tierra pero durante la edad de hierro, se fue a vivir al cielo como consecuencia de los grandes crímenes que se cometían en este mundo y ocupó el lugar del zodiaco llamado Virgo. 8. Mitología romana: Es la equivalente griega. También es la personificación del derecho divino de la ley y se llamó Iustitia (símbolo de la mujer con la balanza y la espada).
I. LA JUSTICIA HUMANA 1. La justicia de nuestro tiempo usa este símbolo para: • Transmitir el mensaje de que los juicios emitidos son justos e imparciales. • Que nadie se compra ni se vende. • Que todos reciben el mismo trato. 2. Pero se cometen injusticias. Condenan a los inocentes, libran a los culpables. 3. Estudios serios confirman que hay muchas fisuras en la justicia y que bastantes sentencias de muerte tuvieron que ser anuladas por errores del proceso. 4. Los procesados sufren lo indecible cuando no son culpables, la agonía es terrible cuando saben que van a morir y si los liberan ¿quién o qué les puede compensar? 5. Otros son ejecutados y después se demuestra su inocencia. Existen países donde la justicia no cumple fielmente su misión y se discrimina a la mujer o a los pobres por sobornos. 6. Ya se ven representaciones de la diosa Iustitia, sosteniendo una balanza con un lado más inclinado que el otro, sin vendas en los ojos y con la espada al revés o dejada caer. 1. Sabemos que aunque existen jueces que quieren ser justos y equitativos, también existen los que no lo son y muchos pueden caer en sus manos. ¡Cuántas injusticias se han cometido a través de la historia en aras de la justicia!
II. TIEMPO DE DERECHOS Y LIBERTADES 1. Los gobiernos humanos deben reflejar el gobierno de Dios. 2. La Constitución Americana garantiza la libertad de culto o libertad religiosa, afirmando que se trata de un derecho fundamental: Artículo 8: La libertad de conciencia y de cultos: La libertad de conciencia consiste en el derecho que se reconoce a todo hombre de tener en materia de religión, las creencias íntimas que este más de acuerdo con su razón, su tradición y educación, la libertad de culto consiste en el derecho que a todo hombre pertenece de manifestar por actos externos, la intimidad de sus creencias religiosas. La libertad de expresión del pensamiento: Esta prerrogativa es esencial para el hombre, se denomina también libertad o derecho de libre opinión, este es un derecho múltiple o complejo, que abarca tanto la libertad de hablar como la de escribir y la de transmitir el pensamiento por cualquier medio que sea conocido o por conocerse, su manifestación mas importante es la libertad de imprenta y de prensa.
3. Reconocida también por el derecho internacional en: Declaración Universal de los Derechos Humanos (10 Diciembre 1948): Artículo 18: Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia. Artículo 19: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión. 4. Pronunciación Santa Sede: Declaración Dignitatis Humanae del Concilio Ecuménico Vaticano II (7 Diciembre 1965): Capítulo 1 Noción General de la Libertad Religiosa-Objeto y Fundamento de la Libertad Religosa 2. Este Concilio Vaticano declara que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa. Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de individuos como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, sólo o asociado con otros, dentro de los límites debidos…
III. LA JUSTICIA DIVINA 1. La perfecta justicia está basada en la Ley de Dios: “Justicia y equidad son la base de su trono” (Sal. 97: 2. Versión Luis Segundo en francés). 2. Las leyes de Israel basadas en la Ley de Dios: ”No harás injusticia en el juicio, ni favoreciendo al pobre, ni complaciendo al grande; con justicia juzgarás a tu prójimo” (Lev. 19: 15). 3. “Y entonces mandé a vuestros jueces, diciendo: Oíd entre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre el hombre y su hermano, y el extranjero. No hagáis distinción de persona en el juicio; así al pequeño como al grande oiréis; no tendréis temor de ninguno, porque el juicio es de Dios; y la causa que os fuere difícil, la traeréis a mí, y yo la oiré” (Dt. 1: 16 -17). 4. Pedro reconoce que Dios no hace acepción de personas, “sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hch. 10: 35). • Dios reprende a los jueces de Israel: “¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente… Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso. Librad al afligido y al necesitado…” (Sal. 82: 2 -4). 1. En Israel estaba terminantemente prohibido demostrar preferencias por las circunstancias o la posición. Era la jurisprudencia divina, superior a las demás. 2. Jesús estaba en armonía: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6: 33).
IV. LA LEY QUEBRANTADA 1. Agradecemos a Dios por esos hombres y mujeres que hicieron de nuestros países lugares de libertad, paz, respeto y prosperidad. 2. Pero en el futuro todo cambiará, la justicia humana será dejada de lado para dar lugar a la injusticia más terrible de todos los siglos: 3. “Se le permitió infundir aliento a la imagen de la primera bestia, para que la imagen pudiera hablar y dar muerte a todo el que no adore a la imagen de la bestia. Y ordenaba que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos, se les ponga una marca en la mano derecha o en la frente. Y que ninguno pueda comprar ni vender, sino el que tenga la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre” (Ap. 13: 15 -17). 4. “Cuando nuestra nación promulgue leyes en sus concilios legislativos para comprometer la conciencia de los hombres en cuanto a sus privilegios religiosos, imponiendo la observancia del domingo y usando un poder opresivo contra los que guardan el día de reposo del séptimo día, la ley de Dios será sin duda invalidada en nuestro país; y a la apostasía nacional seguirá la ruina de la nación” (CBA 7, 988). (1888). 5. “El pueblo de los Estados Unidos ha sido un pueblo favorecido, pero cuando restrinjan la libertad religiosa, renuncien al protestantismo y apoyen al papado, la medida de su culpa se habrá completado y en los libros del cielo se registrará “Apostasía nacional” (RH Mayo 2, 1893).
V. EL JUCIO DE DIOS 1. La justicia puede pervertirse, pero llegará el día que la justicia de Dios va a manifestarse y todos tendrán que comparecer ante el gobierno divino. 2. Desde 1844: “Temed a Dios y dadle honra; porque ha llegado la hora de su juicio” (Ap. 14: 7). 3. El juicio de Dios se realiza en varias fases. Hijos de Dios o pueblo suyo: “Porque es tiempo de que el juicio empiece por la casa de Dios” (1 P. 4: 17). 4. Impíos: “El Señor viene con sus santos millares, a juzgar a todos, y a convencer a todos los impíos de todas las malas obras que cometieron, y de todas las insolencias que pronunciaron esos impíos pecadores” (Jud. 15). 5. Ángeles satánicos: “¿No sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ” (1 Co. 6: 3). 6. El juicio de Dios se basará en la vida que llevamos aquí, y se considerará la luz que tuvo cada uno y ya no habrá más oportunidad en otra vida: “Y así como está ordenado que los hombres mueran una vez, y después enfrenten el juicio…” (Heb. 9: 27). 7. Ahora es el momento de prepararse para enfrentar ese juicio, para que cuando llegue el momento de que se invalide la ley a nivel mundial, permanezcamos del lado correcto.
VI. LA OBRA DEL ESPÍRITU: CONVENCE DE PECADO 1. Para superar el juicio divino: “Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Jn. 16: 7 -8). 2. De pecado: “Si el pecador responde a la influencia vivificadora del Espíritu, será inducido a arrepentirse y a comprender la importancia de obedecer los requerimientos divinos” (HA, 43). 3. “Al pecador arrepentido, que tiene hambre y sed de justicia, el Espíritu Santo le revela el Cordero que quita el pecado del mundo… El Espíritu Santo se da como agente regenerador, para hacer efectiva la salvación obrada por la muerte de nuestro Redentor. El Espíritu Santo está tratando constantemente de llamar la atención de los hombres a la gran ofrenda hecha en la cruz del Calvario, de exponer al mundo el amor de Dios, y abrir al alma arrepentida las cosas preciosas de las Escrituras” (HA, 43). 4. “Mientras nos entregamos como instrumentos para la operación del Espíritu Santo, la gracia de Dios trabajará en nosotros sojuzgando las viejas inclinaciones, venciendo las propensiones poderosas y formando nuevos hábitos” (PVGM, 333). 5. “Bajo la dirección del Espíritu Santo… el carácter débil y vacilante se vuelve fuerte y firme” (OE, 302). • Derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés: La gente se compungió de corazón (Hch. 2: 37). ¡ESTO ES UN MILAGRO! El publicano y el fariseo. Uno fue justificado. Si te ves como pecador e indigno Cristo te justifica (Ro. 5: 1). .
VII. LA OBRA DEL ESPÍRITU: CONVENCE DE JUSTICIA 1. Obra del Espíritu Santo: Nos convence de pecado y que veamos la verdadera rectitud (de justicia). Por eso estimula a los hombres a que acepten la justicia de Cristo. 2. En primer lugar la imputada: “Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree” (Ro. 10: 4). • Aceptación de Jesús como Salvador personal: La justicia de Cristo le es atribuida a la cuenta del pecador y el Padre no ve ya al pecador condenado por sus faltas, sino al pecador arrepentido y lavado por la sangre de su Hijo. Justicia imputada. 4. “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a si mismo por mi” (Gál. 2: 20). El pecador arrepentido haya fuerzas en la impartición de la gracia de Cristo a través del Espíritu Santo, para vencer sus viejos pecados. Justicia impartida. 5. “El corazón orgulloso lucha para ganar la salvación; pero tanto nuestro derecho al cielo como nuestra idoneidad para él, se hallan en la justicia de Cristo” (DTG, 267). 6. “Jesús estaba revestido de sus vestiduras sacerdotales. Miró compasivamente al pueblo remanente, y alzando las manos exclamó con voz de profunda piedad: “¡Mi sangre, Padre; mi sangre, mi sangre!” Entonces vi que Dios, sentado en el gran trono blanco, emitía una luz en extremo refulgente que derramaba sus rayos sobre Jesús. Después vi a un ángel comisionado por Jesús para ir rápidamente a los cuatro ángeles que tenían determinada labor que cumplir en la tierra, y agitando algo en su mano, clamó en alta voz: “¡Deteneos! Hasta que los siervos de Dios estén sellados en la frente” (NB, 130).
VIII. LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO: CONVENCE DE JUICIO 1. Jesús advirtió a la gente del juicio universal venidero: “De cierto os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad” (Mt. 10: 15. Ver 11: 22, 24; 12: 36). • Todos tendremos que enfrentar el juicio. Nadie puede escapar. 3. Pero si Jesús está de nuestro lado, no hay que temer. 4. “De juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado” (Jn. 16: 11). • Sentido: Jesús lo dice porque él estaba por morir por cada uno de nosotros, asegurando así la salvación de los que creyeran en él y confirmando la derrota de Satanás. • El Espíritu Santo: • • • Hace que reconozcamos nuestros pecados. Nos lleva a la justicia que hay en Jesús. Nos amonesta de las consecuencias de continuar en nuestros pecados y descuidar la salvación, señalando el juicio divino.
“Temed a Dios y dadle honra…” Que el Señor nos ayude a reconocer nuestros pecados, a acudir a Cristo para que los limpie y a tener en cuenta la hora tan solemne del juicio en la que vivimos.
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