La Serenidad nos ensea a ver las cosas







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La Serenidad …nos enseña a ver las cosas en su verdadera luz y apreciarlas en su justo valor
Nos hace falta Serenidad, cuando … • Deformamos la realidad, • Cuando hacemos de un grano de arena una montaña, • Cuando nos afligen con su peso cosas que no deberían turbarnos. • Todas y cada una de las veces que no tenemos en cuenta , en nuestros juicios, a la Providencia Divina y a la luz de las verdades eternas. El tiempo, al pasar, deja cada cosa en su sitio: aquella cosa o aquel acontecimiento que tanto nos preocupó, y aquella otra que tanto nos alteró, ahora que todo ha pasado, son apenas una sombra, un claroscuro en el cuadro general de nuestra vida.
Necesitamos, • La Serenidad de la mente, para no ser esclavos de nuestros nervios o víctimas de nuestra imaginación. • La Serenidad del corazón para no vernos consumidos por la ansiedad ni por la angustia. • La Serenidad en nuestra acción, para evitar oscurecimientos superficiales e inútiles derroches de nuestras fuerzas.
La mente serena da firmeza y pulso para el mando. § Encuentra la palabra justa y oportuna que ilumina y consuela. § Sabe ver en profundidad y con sentido de la perspectiva, sin olvidarse de los detalles y de las circunstancias, que han de resaltar en una visión de conjunto. § El hombre rígido no es sereno, porque su rigidez le hace traspasar los límites de lo que es justo y razonable, de lo que es proporcionado a las circunstancias de la persona, del tiempo y del lugar. La falta de serenidad del hombre rígido turba y oprime a los demás. § La persona meticulosa sólo ve los detalles y asfixia con su insistencia; el teórico no ve más que los problemas generales y se aparta de la vida. Tan solo la persona serena sabe ver el conjunto y el detalle y deducir de todo ello una eficaz y concreta síntesis.
• Pero tampoco es sereno el hombre débil, porque se detiene antes de llegar al límite y, con su debilidad, se perjudica a sí mismo y a los demás. • El débil no perturba ni oprime, pero tampoco gobierna, y su acción nunca será eficaz porque ges una víctima de la corriente. • Objetividad y concreción; • análisis y síntesis, • suavidad y energía; • freno y espuela, • visión de conjunto y abundancia de detalles; • todas estas cosas y muchas otras abarca, en síntesis armónica, la virtud cristiana de la serenidad.
Pero ni tú, ni yo, ni nadie, podemos serenos sin una previa lucha. • las pasiones son una realidad en todas las personas; • la imaginación puede turbar todas las mentes; • los nervios existen en todos los organismos; • las impresiones hacen vibrar todas las sensibilidades. • La ignorancia, el error y la exageración son patrimonio de todas las inteligencias, y el temor y el temblor hallan también cobijo en todos los corazones.
El dominio de nuestro propio ser, el equilibrio en los juicios, la reflexión ponderada y serena, el cultivo de la propia inteligencia, el control de los nervios y la imaginación, …exigen lucha y firmeza, y también perseverancia en el esfuerzo”. ESE ES EL PRECIO DE LA SERENIDAD.