La crisis de 1890 La formidable expansin iniciada
La crisis de 1890 La formidable expansión iniciada a partir de los años ´ 80 no hubiera sido posible sin una coyuntura mundial favorable: -descenso de los precios del transporte marítimo (barcos construidos con acero) -los precios de los productos de exportación argentina aumentaban constantemente progresivo endeudamiento como consecuencia del abuso del crédito externo -Expansión de las importaciones -Aperturas de tierras luego de la “conquista al Desierto” -Ley de unidad monetaria
• El torrente inversor estimuló a largo plazo el desarrollo del comercio exterior. A corto plazo, el peso de las inversiones como componente de las importaciones argentinas superó en importancia al crecimiento de las exportaciones durante la década de 1880, dando como resultado permanentes saldos negativos en la balanza comercial. La creciente importación argentina de productos británicos como hierro, acero, materiales para ferrocarriles, cercos de alambre, máquinas trilladoras y arados de acero, inducida por las inversiones inglesas, creció con más rapidez que las exportaciones argentinas, generando una crisis de 1884 a 1886, prolegómeno de la crisis de 1890.
• El gobierno argentino, percibiendo el potencial de la industria, aprobó una serie de leyes para favorecerla. La Ley 1. 308, aprobada en 1883, eliminó los derechos de exportación de la carne por diez años. La Ley 2. 234, sancionada en 1887, garantizó un subsidio anual al comercio de exportación de ganado y carne. Además, en 1888 se decretó la exención de impuestos sobre los materiales de embalaje importados necesarios para los frigoríficos. Por último, la Ley 2. 402 fijó una garantía del 5% sobre el capital que fuera invertido en la industria de la carne durante diez años. En general, todas estas leyes tenían por objeto atraer inversiones que promovieran la exportación de carne.
• El monto de dichas inversiones extranjeras en 1891 fue casi nueve veces mayor que el de 1875, y las mismas empezaron a mostrar alguna diversificación, pues durante la década de 1880 comenzó a fluir capital de otros países europeos, especialmente de Francia, Alemania y Bélgica. La garantía estatal disminuyó -antes de 1880 más de la mitad de las inversiones extranjeras contaba con ella-, en tanto durante el gobierno de Juárez Celman sólo la tuvo el 25% del total invertido.
Ferrocarriles • Durante el gobierno de Miguel Juárez Celman hubo una fiebre inversora británica en ferrocarriles. Del total invertido por los británicos en la Argentina en ese lapso, entre 65% y 70% se destinó a financiar en forma directa o indirectamente a los ferrocarriles, a través de empréstitos al gobierno argentino. Esta tendencia fue alentada por el gobierno nacional y los gobiernos provinciales, que se desprendieron de los ferrocarriles que controlaban. Como resultado, mientras que en 1880 el gobierno nacional y algunos gobiernos de provincias administraban el 50% de los ferrocarriles en explotación, hacia final de la década sólo retenían el 20%, debido a la adjudicación de nuevas líneas férreas a compañías extranjeras y la venta de muchas de las operadas por los gobiernos provinciales. El Ferrocarril Oeste, por ejemplo, hasta entonces propiedad del gobierno de la provincia de Buenos Aires, fue vendido a una compañía británica.
• las inversiones de capital británico crecieron en la década de 1880 a un ritmo mucho mayor que en las décadas precedentes, pasando de poco más de 20 millones de libras en 1880 a 157 millones de libras en 1890. • En 1880 la Argentina había ocupado el cuarto lugar entre las inversiones británicas en América Latina, pero en 1890 ya ocupaba el primer lugar, puesto que mantuvo hasta la Primera Guerra Mundial. Por entonces, la Argentina había absorbido entre el 40 y el 50% de todas las inversiones británicas fuera del Reino Unido
• El total de las inversiones británicas en la Argentina, Alec George Ford estima que entre 1885 y 1890 el 35% correspondía a préstamos al gobierno (nacional o provinciales), 32% a ferrocarriles y un 24% a las cédulas hipotecarias. Después de la crisis de 1890 declinaron los préstamos al sector gubernamental, pero los ferrocarriles y las compañías de tierras mantuvieron su posición y se incrementaron las inversiones británicas en bancos y frigoríficos. A su vez, Donald Easum calcula que hacia el año 1890 el 39% correspondía a ferrocarriles, 30% a empréstitos gubernamentales, 14% a cédulas hipotecarias, 7% a servicios públicos urbanos, 5% a bancos y 3% a compañías de tierra.
• La crisis de 1890 o "crisis Baring" constituye un importante punto de inflexión en la historia de las relaciones anglo-argentinas. Sus causas internas fueron la excesiva expansión monetaria y la deuda del gobierno y los bancos. La fuerte depreciación del papel moneda, al amenazar la rentabilidad de los inversores, paralizó la entrada de nuevos capitales. • Para Ezequiel Gallo y Roberto Cortés Conde la posición del grupo cercano a Juárez Celman explica sólo en parte la génesis y desarrollo de la crisis de Baring, habiendo contribuido también a provocarla la actitud de excesiva confianza de los inversores extranjeros en las posibilidades de la economía argentina. Esta confianza los llevó a prestar rápidamente dinero al gobierno y a particulares. La administración de Juárez Celman se benefició con una situación sumamente favorable en el mercado de capitales, pero esta ventaja, con su abuso, trajo complicaciones.
• Así fue que a principios de 1889 comenzaron a manifestarse síntomas de la falta de solvencia del gobierno argentino para pagar la deuda contraída con los bancos europeos. Las perspectivas de una cosecha pobre preocuparon a los especuladores de la Bolsa y el precio del oro comenzó a subir. En febrero el gobierno intentó infructuosamente prohibir la venta de oro en la Bolsa. Y en septiembre, los inversores ya habían perdido su confianza en el gobierno argentino. La catástrofe no vino inmediatamente, gracias a la intermediación de Baring Brothers entre los inversores individuales y las autoridades argentinas. Los banqueros europeos propusieron al gobierno de Juárez Celman un remedio que no favorecía al gobierno: consolidación de la deuda, suspensión de nuevos empréstitos durante diez años, suspensión de la emisión de papel moneda y una drástica reducción del gasto público. El gobierno de Juárez Celman no pudo aceptar la propuesta, ya que la política de austeridad propuesta por los bancos hubiera debilitado su apoyo político.
La crisis de los años noventa demostraría nuevamente que el saldo del comercio exterior es el que determina las épocas de auge y las de depresión en la Argentina • • • aumento de la oferta de moneda extranjera - entre 1885/1889 Estos empréstitos disminuyeron, y luego se interrumpieron Repentina caída de los precios mundiales de los productos agropecuarios Las obligaciones en moneda extranjera cayeron exclusivamente en el producto de las exportaciones; pero como el valor de estos productos agropecuarios no experimentó, y por muchos años, ningún aumento respecto de las cifras de 1889: No hubo solución al problema y se precipitó la crisis.
Los precios de las manufacturas aumentan Los intereses eran altos y fijos y pagaderos en oro o en libras El aumento poblacional (Inmigración) Implicó mayor consumo de productos importados. Gastos interno en aumento y mayor emisión de dinero. Bancos Garantidos Suspensión de empréstitos Desvalorización monetaria Reducción del precio de la tierra Paralización de obras publicas Crisis política Excesivo emisionismo Especulación y corrupción
Impacto sobre Salarios obreros La inflación creciente a partir de los años ´ 80 y los efectos de la crisis del ´ 90, fueron causa de un largo período de deterioro del salario real, situación que se prolongó hasta promediar la última década del siglo
Condiciones de trabajo • un salario real en constante desvalorización • continuos aumentos en los costos de artículos de primera necesidad • excesivas jornadas de labor • manifiesta incomprensión patronal • indiferencia de los poderes públicos
Impacto en el mundo del trabajo • Transición de viejas a nuevas formas de organización del trabajo. • superados los años de crisis la industria del país "entró en una pronunciada fase de mecanización; es entonces - según Dorfman - cuando se introduce al máximo la división de operaciones, el trabajo a destajo, la cadena"
• Esto irá llevando a tendencias crecientes de disciplinamiento de la fuerza de trabajo, intensificación del control patronal sobre la producción y los trabajadores; fragmentación de la tarea; es decir la expropiación del saber obrero por la dirección de la empresa.
Efectos sobre la industrialización • no hay que subestimar en demasía el valor de la industria a fines del siglo pasado, sobre todo como fuente de ocupación. • Ya en 1890, luego de la crisis, se evidencian signos de desarrollo industrial; a partir de entonces, comienza a notarse un incipiente crecimiento de la misma, aunque por supuesto la mayoría de los establecimientos eran rudimentarios y en ellos predominaba la producción artesanal
• Adolfo Dorfman en su clásica Historia de la Industria Argentina, publicada en 1942, señalaba la existencia de una relación entre la crisis de 1890 y el crecimiento industrial. • Según estimaciones de la C. E. P. A. L. , antes de finalizar la primera década de este siglo, las actividades industriales generaban alrededor de un 15% del producto bruto total y daban empleo a un 20% de la población ocupada
• También Schvarzer opina que la expansión industrial en Buenos Aires comenzó alrededor de 1890; la Unión Industrial Argentina señalaba en 1887 la existencia de 6. 200 establecimientos con alrededor de 42. 000 personas ocupadas en el área urbana. Dichas industrias se concentraban en Barracas y Avellaneda, aprovechando las ventajas ofrecidas por el Riachuelo; el Ferrocarril Sud y la poca distancia que las separaba del centro de la ciudad
• Puede decirse que a principio de siglo la estructura industrial de la ciudad de Buenos Aires estaba ya claramente diseñada y daba ocupación a una cantidad de 130. 000 a 150. 000 obreros sobre una población total de 1. 000 de habitantes
Tipos de establecimientos industriales • A principios de siglo, además, los trabajadores se concentraban en un escaso número de establecimientos de los cuales varios eran realmente grandes. Estos elementos permiten explicar, quizá, algunas de las causas de las movilizaciones de época y de la preocupación pública al respecto. La elevada incidencia de obreros sobre la población total y el hecho de que la mayoría de los trabajadores eran extranjeros y traían consigo las posiciones políticas de sus países de origen, proyectan una intensa luz sobre el marco de referencia de los grandes procesos sociales de 1900 a 1919 y de las respuestas políticas de regulación y control que van desde la acción policial frente a las huelgas, hasta el Código de Trabajo y la Ley de Residencia"
Otras posibles explicaciones • Ahora bien, la crisis también fue producto de causas externas. Carlos Díaz Alejandro sostiene que fue uno de los ciclos de depresión, típicos de economías exportadoras como la argentina, que recurrentemente frenaron su expansión económica entre 1862 y 1930 (los otros ciclos de depresión económica ocurrieron en 1875 -1876 y en 1914 -1917). Estos ciclos se iniciaron debido a sequías, cambios en la demanda de mercancías en los mercados mundiales y fluctuaciones en la inversión extranjera. • Para Ford, la crisis Baring no fue causada por la incompetencia, malversación y especulación de las autoridades y agentes económicos argentinos, como alegaron los contemporáneos, sino que fue una crisis de crecimiento. Los préstamos extranjeros declinaron antes de que pudiesen madurar los proyectos de inversión y expandir la producción de bienes exportables lo suficiente como para saldar la deuda contraída sin esfuerzos. El desarrollo argentino necesitaba tiempo, pero los prestamistas europeos no lo concedieron.
Imagen de la fábrica de fósforos Sudamericana S. A. , Década de 1930
• La crisis parecía superada, pero Carlos Damico, ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, lanzaba este sombrío pronóstico: • "Cada cinco años tendrán una crisis cuyos peligros irán creciendo en proporción geométrica, hasta que llegue un día en que los usureros del otro lado del mar sean dueños de todos sus ferrocarriles, de todos sus telégrafos, de todas sus grandes empresas, de todas sus cédulas y de las cincuenta mil leguas que les hayan vendido a vil precio. Cuando no tengan más bienes que entregar en pago empezarán por entregar las rentas de sus aduanas; seguirán por entregar la administración de todas sus rentas; permitirán, para garantir esa administración, la ocupación de su territorio y concluirán por ver flotar en sus ciudades la bandera del imperio que protege la libertad de Inglaterra, pero que ha esclavizado al mundo con la libra esterlina, cadena más fuerte y más segura que el grillo de acero más pesado que haya usado jamás ningún tirano".
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