Instituto Secular Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote www. siervas-seglares. org
Una vida apasionada
Fundador del Instituto Secular Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote
Nació en Villanueva del Campillo (Ávila).
su madre su hermana, Colaboradora del Instituto
fue un niño pobre (a la izquierda casa donde nació, al fondo iglesia donde se bautizó)
Su virtud preferida: la humildad
Fue seminarista en Salamanca.
En 1924 sintió la llamada a la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos.
El 26 de Julio de 1925 recibe la ordenación sacerdotal. En Salamanca vive intensamente su preocupación por el espíritu sacerdotal.
En 1954 comenzó, con mucha humildad, a dar los primeros pasos para fundar el Instituto Secular Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote.
Don Juan venció las dificultades de su fundación con reciedumbre de fe, profunda humildad y ardiente esperanza.
Era consciente de sus limitaciones y enfermedad, confiaba en el Señor que quiere valerse de lo débil como dice San Pablo.
Iba en los brazos de Dios y se dejaba llevar por el Espíritu. Iba de la mano de Jesús, como a él le gustaba repetir.
El 18 de Julio de 1975 murió.
Deseos de santidad “Por mi sacerdocio debo de ser un santo y un santificador”
Identificarse con Cristo por el camino de la confianza. La confianza nutre su humildad y la humildad robustece su confianza.
Liberarse de sí mismo • Lectura meditada de la Palabra de Dios • Vida de sacrificio • Oración, Eucaristía
• Guerra a la pasividad • Trabajo perseverante y ordenado • Humildad y confianza como medio de santidad y de eficacia apostólica
Pasión por Jesucristo Sacerdote • Dios se ha querido hacer pequeño, elige el descenso, el abajamiento, el despojo
• Dios hecho hombre: sacerdote mediador que anuncia el Reino; mira con misericordia, tiene entrañas de ternura y lágrimas ante el dolor humano • Jesús sacerdote que se entrega en la Cruz, resucita y nos da la Eucaristía
Pasión por la extensión del Reino
Pasión por el hombre sacerdote sabía acompañarles y apoyarles
Ir haciendo nuestro propio camino de santidad, con la confianza de que es posible. Es el Señor quien lo anima y lo sostiene.