El aliento que insufla vida y la paz




























- Slides: 28
El aliento que insufla vida y la paz son gestos que aparecen desde los comienzos de la Biblia como representación de Dios, que busca la plenitud del hombre y su desarrollo en libertad.
Este es el sentido de su misión, que no acaba con su muerte y resurrección, sino que comienza desde sus seguidores, encargados de llevar adelante su obra.
La comunidad de creyentes -lo que llamamos Iglesia- esta investida desde el principio con la fuerza del Espíritu que Jesús prometió, que acompaña y guía a los hombres hasta el final de los tiempos.
A los que el pecado dividió y dispersó en Babel (Génesis 11, 1 -9), los reúne en Pentecostés el Espíritu con su acción vivificadora.
Los discípulos, con la Virgen María, comprenden el día de Pentecostés que deben lanzarse a evangelizar al mundo con la más valiosa de todas las “armas”: la fuerza del Espíritu.
Desde entonces, proclaman con esperanza y sin descanso que Jesús vive y está presente entre los hombres.
La Iglesia, nacida allí, sigue anunciando el evangelio y acompañando a los hombres, envueltos en luces y en sombras.
Ninguna institución puede exhibir, como la Iglesia, un bagaje tan rico en servicios a los hombres a través de la evangelización, la cultura y la concordia entre los pueblos.
Pero la Iglesia continúa siendo el último y el primer reducto al que se acogen los pobres, y donde acuden, incluso los denostadores de su imagen.
Echemos un vistazo a los innumerables centros de acogida y cuidado de ancianos, personas sin hogar, enfermos terminales; a LA ESTA CON LA IGLESIA ESTA CON ELLOS nuestras parroquias que reparten POBREZA y HAMBRE alimentos, ropa y amable hospitalidad a quienes la sociedad margina.
Todo esto es posible, gracias a la generosidad y altruismo de los fieles y de personas que, sin ser creyentes, valoran su acción caritativa.
Hoy celebramos el día del apostolado seglar, reconocido y potenciado por el Concilio Vaticano II.
El papel de los seglares es primordial para la integración de la Iglesia en el ámbito doméstico, político, cultural y social.
De esta manera, cuando el verdadero protagonista de la Iglesia es el Pueblo de Dios, su imagen es más auténtica y visible.
Necesitamos un nuevo Pentecostés que despierte nuestras conciencias y nos abra a los dones del Espíritu Santo.
Y confiemos en este Espíritu, capaz de sembrar en la esterilidad y resucitar lo que está muerto, como rezamos en la bellísima secuencia de la liturgia.
Dios nos ha dado a cada uno cualidades únicas e irrepetibles
Hagamos nuestras las palabras de San Pablo:
Y también las de la secuencia:
Texto escrito por : P. Luis Carlos Aparicio Mesones s. m. Presentación realizada por : José Valencia Carrasco. Bondadoso Visite el Blog. Amigo http: //nieto 1 -leamoslabiblia. blogspot. com/ Estamos en Twitter: @Leamos Queda prohibido cualquier cambio o alteración a esta obra en su forma y contenido original. PULSAR EL RATÓN PARA SALIR DE LA PRESENTACIÓN