Dr Homero Vite Dr Arturo Calleros Las bolas
Dr. Homero Vite Dr. Arturo Calleros
� Las bolas de Bichat son un acumulo graso localizado en el interior de la mejilla que sirve como zona de deslizamiento de la apófisis coronoides del maxilar inferior en el espacio queda por dentro del hueso cigomático.
� Las bolas de Bichat están ubicadas entre el músculo masetero y el músculo buccinador. Estos dos músculos que permiten los movimientos de masticación necesitan de una almohadilla grasa de lubricación que son las bolas de Bichat.
� En esta zona las bolas de Bichat ocupan un espacio bien definido, en el cual no hay ninguna estructura facial importante. En general, tanto el nervio facial como el conducto de Stenon de la parótida, se encuentran relativamente alejados de la zona de tratamiento. Esta grasa esta libre y se puede extraer de forma sencilla sin necesidad de disecarla de ninguna estructura facial a la que este unido de forma importante.
� Aunque todas las personas las poseen, en algunos casos estas bolas de Bichat se desarrollan de manera exagerada dando como resultado un rostro demasiado redondo y abultado. En estos casos es adecuado realizar un adelgazamiento mediante la reducción de las bolas de Bichat.
� El volumen de esta grasa no necesariamente está relacionado con el peso corporal, y es por esto que muchas personas delgadas pueden presentar un rostro ancho y grueso que no corresponde a su peso corporal. El adelgazamiento facial mediante la resección de las bolas de Bichat reduce el volumen de las mejillas dando un aspecto mas afinado de la cara. � La finalidad de la extracción de las bolas de Bichat es reducir éstas, acentuando los pómulos, consiguiendo un efecto similar al que se pretende cuando se sombrean colorete los laterales del rostro.
El retiro apropiado en rostros redondeados u ovalados, produce cambios sorprendentes en la simetria facial, reduciendo la plenitud de las mejillas y dando una mayor luminosidad a la eminencia malar.
� La Bola de Bichat está íntimamente asociada con los músculos masticatorios, es decir, entre el músculo masetero y el buccinador, donde condiciona un medio de fricción llamado sisarcosis. Se relaciona también con las ramas bucal y zigomática del nervio facial, debiendo tener sumo cuidado en la manipulación quirúrgica para evitar paresias o, dramáticamente una parálisis.
�. Otra correlación importante es con el ducto parotideo que cruza la superficie lateral de la BGB cuando este penetra la mejilla. La arteria y la vena facial ascienden en el mismo plano que la Bola de Bichat y delimitan la extensión del paquete graso en la mejilla. El paquete graso temporal superficial recibe aporte sanguíneo de la arteria temporal media y ramas de la arteria temporal superficial.
� La bichectomía, se realiza con anestesia local, xilocaína simple para bloquear el maxilar superior (con entrada a la altura del colmillo), y xilocaína con epinefrina al 2%, en la zona de la incisión
� El abordaje interno o intraoral es el más recomendado. Se realiza a través de una incisión a 0. 5 cm. del surco gingivo-labial superior, a la altura del segundo premolar, extendiéndose 2 cm. posterior paralelo al sulcus. Luego, se incursiona con una tijera roma dirigiendo la punta hacia el ángulo témporo-mandibular; se dibulsionan las fibras del músculo buccinador y con una ligera presión en las mejillas aparece la Bola de Bichat rápidamente expuesta con una cápsula delgada, diferente a la de los lipomas y una coloración brillante. Algunas veces, un pequeño vaso debe ser coagulado. Cada cavidad es taponeada con una gasa seca que es removida al terminar la intervención. Muchas veces no se requiere sutura.
� Al final, después de extraer la bola de bichar, se coloca una gasa húmeda, para realizar hemostasia, que se retira unos minutos después, � Sutura opcional, sólo en caso de encontrarse con una incisión muy amplia, y solo con puntos de afrontamiento, por tratarse la boca de una zona ampliamente contaminada. La sutura se reatiza con catgut crómico 2 o 30
� Entre las complicaciones inmediatas que pudieran darse está el hematoma por algún vaso no coagulado o una falta de compresión externa en el post operatorio. Un absceso podría aparecer al segundo o tercer día, producto de una contaminación de la cavidad oral, el cual puede tratarse con profilaxis antibiótica. También puede ocurrir una paresia transitoria o un trismus temporal por la tracción de las ramas bucal y zigomática del nervio facial o la apertura excesiva de la mandíbula, respectivamente, en el momento de su extracción.
� Las secuelas más dramáticas pueden estar dadas por una parálisis del nervio facial o sus ramas bucal y zigomática, en caso de sección de los mismos. Producto de una inadecuada incisión puede ocasionarse una estenosis del ducto parotídeo. Una secuela no menos aparatosa sería una asimetría facial al extraer diferentes volúmenes de la BGB o al complementar esta técnica quirúrgica con una liposucción de carrillos, causando una mala reputación estética para el cirujano.
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