DOMUND Cuando Dios cre el mundo lo cre














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DOMUND
Cuando Dios creó el mundo, lo creó para todos igual. Un mundo donde cabíamos todos. Todo lo que había en él era para todos.
Con el paso del tiempo, el hombre se fue aislando de los demás, se fue haciendo más egoísta y no compartía nada de lo que tenía con sus hermanos. Se fue apoderando de más y más riquezas, hasta el punto de que algunos ya no tenían apenas nada para vivir.
Cuando vino Jesús, fue predicando por todos los pueblos, y vió la actitud egoísta de muchos hombres, les echaba en cara su actitud hacia los hermanos y les decía: ”Tratad a los demás como quisierais que os trataran a vosotros. ”
Jesús daba ejemplo de lo que predicaba y ayudaba a todo el que se encontraba en su camino. Las limosnas que le daban algunos, las repartía con los necesitados.
Les enseñó a sus discípulos que tenían que ayudarse unos a otros y Él mismo le lavó los pies para darles ejemplo.
Muchos, siguiendo el ejemplo que les dio Jesús, hacen lo mismo que Él.
Están dedicados a ayudar a los demás. Son misioneros de la Palabra de Dios. Les enseñan a conocer a Jesús y sus enseñanzas y ayudan en todo lo que pueden.
Los bautizan en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, tal como dijo Jesús que se hiciera. Forman escuelas para que, grandes y chicos, aprendan a leer y escribir.
Pero, en la actualidad todavía hace falta mucha más ayuda a tantos y tantos pueblos y familias, a muchos niños que no tienen ni lo más indispensable para vivir.
Muchos niños, como vosotros, se mueren de hambre, porque no hay personas que los quieran ayudar.
Para que los misioneros puedan ayudar a todos estos niños y a sus familias, necesitan de nuestro apoyo. Debemos ayudarles recaudando dinero, comida y ropa para enviárselos.
Cuando un misionero o cualquier persona abraza a alguien que se siente triste o necesitado, es el mismo Jesús quien lo abraza. Todo lo que hagamos con amor a nuestros hermanos , Dios lo bendice.
Vosotros, niños, podéis ayudar con vuestro dinero y vuestra oración. Además de echar dinero en la hucha, podéis rezar todos los días para que la ayuda llegue a todos los pueblos que lo necesiten. ¿Lo vais a hacer? Jesús estará muy contento con todo lo que ofrezcáis, para que los misioneros puedan tener suficientes medios que puedan hacer un poco más felices a tantos niños que no tienen lo necesario para vivir. li Lo