6 de Primaria Unidad 11 Gallinita gallinita Lectura





















































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6º de Primaria
Unidad 11 Gallinita, gallinita
Lectura
La anciana y la gallina Adaptación del cuento popular del Tíbet de CRISTINA RODRÍGUEZ LOMBA
En un pueblecito vivía una anciana que la gustaba mucho cenar un huevo todos los días.
No quería asados, ni verduras, ni dulces ¡Sólo un huevo antes de acostarse!
Todas las mañanas, a paso lento y ayudándose de un bastón fabricado con un palo,
se dirigía al mercado para comprar un blanquísimo huevo de corral que por la noche se comía como si fuera el más exquisito caviar.
El tiempo fue pasando y llegó un día en que las piernas empezaron a fallarle
¡Tener que caminar tanto le resultaba agotador! Por esta razón decidió romper la hucha de barro y, con sus pocos ahorros, comprar una gallina.
– ¡Es un plan perfecto! Cuidaré a la gallina para que todos los días me regale un huevo para cenar.
¡Ya estoy muy mayor para ir al pueblo todos los días!
Y así lo hizo. Eligió una hermosa gallina y regresó con ella a casa.
La gallina, que de tonta no tenía un pelo, se acostó en un rincón de la cocina.
A la anciana le hizo gracia y se lo permitió porque quería que se sintiera cómoda y feliz.
La alimentó con maíz y todas las noches la tapaba con una manta de lana para que durmiera calentita.
La gallina se sintió muy feliz desde el primer día pues vivía como una reina.
Todas las mañanas intentaba poner el mejor huevo para que la anciana estuviera contenta.
A la salida del sol, la mujer lo recogía con alegría y siempre le daba las gracias por el regalo.
La mujer estaba muy feliz y un día decidió invitar a cenar a sus vecinos.
– Gallinita, gallinita, sé buena y dame hoy seis huevos para cenar, por favor.
La gallina callaba y decía no y no con la cabecita. Todos sabemos que las gallinas sólo pueden poner un huevo al día.
La anciana, que no conocía esto de las gallinas, siguió diciéndoselo al pobre animal.
Para la gallina era muy difícil hacérselo entender. La anciana perdió la paciencia y empezó a maldecirla.
Se enfadó tanto que en un arrebato de ira y creyendo que la gallina guardaba todos los huevos dentro, decidió abrirla y quitárselos todos.
Se quedó de piedra y con la cara desencajada cuando comprobó que dentro no había ni uno. ¿Qué podía hacer? …
Ya no quedaba tiempo y los invitados estaban a punto de llegar. Se le ocurrió matar a la gallina y asarla al horno.
Los vecinos acudieron a la cena y cuando la anciana llegó con la bandeja, uno de ellos comentó:
– ¿Gallina para cenar? ¡Qué raro, si tú siempre cenas un huevo!
– Sí, es correcto… He intentado que mi gallina pusiera hoy seis huevos pero como no pudo ser, decidí guisarla para cenar.
Los amigos se miraron sorprendidos y se echaron a reír.
¡Por no pensar bien las cosas a partir de mañana no tendrás ni una cosa ni otra!
Por la noche, ya en la cama, la anciana reflexionó sobre lo sucedido y decidió hacer esto:
Lo mejor sería comprar diez gallinas que le dieran diez huevos todas las mañanas.
Así es como la anciana siguió cenando su huevo todos los días
¿Y los otros nueve? ¡Los guardaba para cuando recibía invitados!
Aprendemos
Extranjerismos, neologismos y tecnicismos
Los extranjerismos son palabras que utilizamos en castellano que han sido tomadas de otras lenguas
chef parking cruasán golf
Los neologismos son palabras nuevas que se crean en una lengua
Web drone ratón guay
Los tecnicismos son palabras de una determinada profesión, arte o ciencia
germinación dermatólogo traumatismo
Ortografía El sonido “Z” se representa con la letra “C” delante de las letras e, i
cicatriz cimiento vocear
Se escribe con –cc- las palabras acabadas en -ción
inyección redacción construcción elección
Oración activa y oración pasiva En las oraciones activas el sujeto realiza la acción del verbo
El jardinero riega las flores
En la oración pasiva el sujeto recibe la acción del verbo
Las flores fueron regadas por el jardinero